Participación en actividades artísticas

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Participación en actividades artísticas


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La participación en actividades artísticas se define como la realización actividades artísticas y creativas, como danza, teatro, música, pintura y escultura. Estas actividades pueden impartirse como parte del currículo o como actividad extraescolar.

La participación se puede organizar en forma de actividades periódicas semanales o mensuales o en programas más intensivos, como escuelas de verano o campamentos. Si bien estas actividades tienen un valor pedagógico en sí mismas, este artículo del Toolkit se centra en los beneficios que se obtienen de la participación en actividades artísticas para lograr objetivos académicos básicos.

Impacto

Evidencias internacionales

En general, el impacto de la participación en actividades artísticas en el aprendizaje académico parece ser positiva pero escaso. Se ha identificado una mejora en los resultados obtenidos en las áreas de lengua, matemáticas y ciencias. Se han observado beneficios tanto en los centros de educación primaria como de secundaria, siendo mayores los beneficios, de media, en estudiantes más jóvenes y, en algunos casos, en alumnado desfavorecido.

Hay algunas actividades artísticas que se vinculan con mejoras en resultados específicos. Por ejemplo, algunos estudios indican una relación positiva entre la música y la percepción espacial y entre el teatro y la escritura.

Las investigaciones también coinciden en indicar beneficios más generales, como actitudes más positivas frente al aprendizaje y una mejora del bienestar.

Evidencias en España

​​​​​​​La investigación en España ha abordado principalmente la participación en actividades artísticas en el ámbito extraescolar. La mayor parte de los estudios han analizado el impacto en el rendimiento académico, teniendo en cuenta diferentes tipos de actividad extraescolar (deportivas, recreativas, académicas y cognitivas) y analizándolas en conjunto. 

Los estudios no solo han evaluado el impacto en el rendimiento académico, sino también en otras dimensiones del desarrollo del alumno como el autoconcepto. Sobre este punto el trabajo de Carmona, Sánchez y Bakieva (2011) analizó la relación entre rendimiento académico, autoconcepto y género. Los autores resaltaron que las actividades extraescolares no solamente tienen impacto positivo en el rendimiento académico, sino también otro tipo de beneficios como la mejora del autoconcepto. Detectaron, como ejemplo, que los estudiantes que realizaban actividades extraescolares como la música obtuvieron diferencias estadísticamente significativas para el conjunto de las materias, especialmente para la materia de matemáticas. Se destacó, así también, diferencias en la relación entre autoconcepto y actividad extraescolar, mostrando patrones diferenciados para chicos y chicas que de cara a futuras investigaciones sería necesario profundizar.

En esta misma línea el estudio de Abilleira et al. (2017) concluyó que no hay diferencias significativas en los distintos aspectos del autoconcepto entre niños y niñas. En cambio, sí encontró diferencias significativas en el autoconcepto en función del ciclo al que pertenecía el alumno/a, en las variables falta de ansiedad, popularidad, felicidad y satisfacción.

Por otro lado, hay evidencia del impacto beneficioso de este tipo de actividades artísticas extraescolares si se desarrolla entre un mínimo y un máximo de dedicación de horas. La investigación de Cladellas et al. (2013) mostró, por una parte, que la realización de actividades extraescolares, cualquiera que sea, mejora el rendimiento académico de los niños y las niñas;  y, por otra parte, que no realizar ningún tipo de actividad extraescolar o dedicarle más de 10 horas y media a la semana tuvo impactos negativos en los resultados obtenidos en todas las materias.

Los estudios que abordan las actividades artísticas incluidas en el currículum, encontraron que los objetos de análisis no estaban lo suficientemente desarrollados o implementados de forma continua para valorar su impacto real en la mejora educativa de otras materias. Sí se van sumando líneas de investigación para enfocar de forma sólida las actividades artísticas en el ámbito de la formación reglada. Es el caso de la tesis doctoral de Bataller Soler (2019) que analizó la correlación existente entre el hecho de cursar la materia optativa de Educación Plástica y Audiovisual (EPVA) de 4ºESO y el rendimiento (calificaciones) conseguido en la de matemáticas del mismo curso.

¿Qué eficacia tiene?

En general, el impacto de la participación en actividades artísticas en el aprendizaje académico parece ser positiva pero escaso. Se ha identificado una mejora en los resultados obtenidos en las áreas de lengua, matemáticas y ciencias. Se han observado beneficios tanto en los centros de educación primaria como de secundaria, siendo mayores los beneficios, de media, en estudiantes más jóvenes y, en algunos casos, en alumnado desfavorecido.

Hay algunas actividades artísticas que se vinculan con mejoras en resultados específicos. Por ejemplo, algunos estudios indican una relación positiva entre la música y la percepción espacial y entre el teatro y la escritura.

Las investigaciones también coinciden en indicar beneficios más generales, como actitudes más positivas frente al aprendizaje y una mejora del bienestar.

Coste

Los costes varían considerablemente entre los grupos de teatro juvenil con inscripciones anuales de bajo coste (alrededor de 20 €) y los grupos de baile organizados para jóvenes (a unos 5 € la sesión), y las clases de música de alta calidad a alrededor de 40 € la hora (más de 1.700 € al año por una sesión a la semana). Los costes totales se han estimado como bajos.

¿Qué debes tener en cuenta?

    Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

    1. Las evidencias de los estudios revelan una gran variedad de efectos a partir de los programas analizados. ¿Qué relación existe entre la intervención artística elegida y los resultados que se quieren mejorar, y cómo se sabrá si ha funcionado?

    2. Parece que es más fácil que el alumnado más joven logre mejoras en el aprendizaje.

    3. Las evidencias que respaldan el impacto académico de aprender a tocar un instrumento son especialmente prometedoras.

    4. Las metodologías basadas en las artes pueden ofrecer una vía para que estudiantes de más edad se vuelvan a implicar en el aprendizaje, pero esto no siempre se traduce en un mayor rendimiento académico. ¿Cómo se aprovechará este mayor compromiso para mejorar la enseñanza y el aprendizaje que recibe este alumnado?

    5. Las intervenciones relativas a actividades artísticas tienen un valor pedagógico en sí mismas, pero, de media, no son una forma muy eficaz de mejorar el rendimiento académico básico.

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