Participación de la familia

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Participación de la familia


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La participación de la familia se define como su implicación en el aprendizaje académico de sus hijos e hijas. Incluye:

  • Metodologías y programas que tienen como objetivo desarrollar destrezas parentales como la alfabetización o competencias informáticas;

  • Metodologías generales que alientan a la familia para que ayude a sus hijos e hijas con, por ejemplo, la lectura o los deberes;

  • La implicación de la familia en las actividades de aprendizaje de sus hijos e hijas; y

  • Programas más intensivos para familias en crisis.

Impacto

Evidencias internacionales

Aunque la participación de la familia se asocia sistemáticamente con buenos resultados del alumnado en los centros educativos, las evidencias acerca de cómo mejorar el logro a través del aumento de la participación de la familia son contradictorias y mucho menos concluyentes, en especial para las familias desfavorecidas.

Dos recientes metaanálisis de los Estados Unidos sugieren que el aumento de la participación de la familia en los centros de educación primaria y secundaria tiene, en promedio, de dos a tres meses de impacto positivo. Hay algunos datos que indican que el apoyo de la familia a su primer hijo o hija será beneficioso para sus hermanos y hermanas. Sin embargo, también hay ejemplos en los que la combinación de estrategias de participación de la familia con otras intervenciones, como el acceso a servicios educativos ampliados en la primera infancia, no se asocia con ningún beneficio educativo adicional. Esto sugiere que el desarrollo eficaz de la participación de la familia para mejorar los resultados académicos del alumnado supone un desafío y requiere una estrecha supervisión y evaluación.

También hay indicios de que las aspiraciones de la familia son importantes para los resultados del alumnado, aunque existen pocas evidencias que demuestren que las intervenciones para cambiar las aspiraciones de la familia consigan aumentar las aspiraciones del alumnado y sus logros a largo plazo.

Evidencias en España

​​​​​​​En los últimos años en España se han llevado a cabo numerosas y diversas  propuestas metodológicas centradas en la participación de las familias en los centros educativos, aunque sería necesario desarrollar investigaciones de base experimental y con muestras representantivas.

Los estudios se basan en la hipótesis de que nuevas formas de participar activamente en la comunidad educativa son esenciales para su cohesión y enriquecimiento de la misma. Las evidencias tienden a recoger que la presencia, o la falta de presencia, de la realidad de las familias en la cultura escolar, así como la creación de mecanismos de diálogo entre la familia y la escuela contribuyen sustancialmente al desarrollo individual y al crecimiento de la colectividad. Un modelo que se ha desarrollado en ese sentido ha sido Comunidades de Aprendizaje.

La investigación apunta a que el diálogo entre la familia y la escuela influye en el desarrollo integral del niño y adolescente,  la orientación de las acciones docentes, y contribuye a respetar los intereses y necesidades de cada estudiante, lo que facilita la formación para la adquisición de las competencias para participar de un modo autónomo en la sociedad.

Desde esta perspectiva, la tesis de Mora Gigueroa (2016) se propuso confirmar la relevancia de la implicación familiar en el aprendizaje de la lectura desde el punto de vista de la acción educativa en el hogar. Los resultados mostraron diferencias significativas entre el grupo de control y experimental en todas las subescalas del rendimiento lector, se observaron mayores ganancias pretest-postest en el rendimiento lector del grupo experimental. Por otro lado, en todas las escalas del rendimiento lector se produjo un mayor descenso en el número de alumnos con riesgo de presentar dificultades de aprendizaje lector dentro del grupo experimental, en comparación con los otros grupos. Por último, las valoraciones personales de los padres sobre el efecto del programa en el aprendizaje lector de los hijos fueron muy positivas. Se concluyó que el programa promovía un ambiente en el hogar que generaba actitudes positivas hacia la lectura como competencia de gran interés formativo y académico.

Conclusiones similares tuvo el estudio de Santos et al. (2016). Se observó que un programa de intervención en Educación Familiar ayudó a padres y madres a emplear estrategias conductuales directas, relacionadas con la ayuda, el control conductual de los horarios de estudio, la comunicación de expectativas y la planificación compartida de objetivos educativos. A su vez, el programa incidió sobre dos aspectos fundamentales de la socialización académica: la prestación de ayuda en los estudios si es solicitada y el control del tiempo de estudio en casa. Por último, la investigación realizada puso de manifiesto la importancia que tiene dejar que el adolescente tome decisiones autónomas sobre sus objetivos académicos.

Algunos estudios aclaran que este tipo de programas de implicación familiar en el proceso de aprendizaje de los hijos es especialmente relevante en las poblaciones vulnerables, con limitación en sus capacidades, motivación o con expectativas diferentes en la implicación parental en la escuela. En esta línea se encuentra el estudio de Flecha et al. (2009), en el que se identificaron cuatro actuaciones de participación de las familias y de la comunidad que se relacionaron con el éxito de los centros: formación de familiares, participación en los procesos de toma de decisión, participación en las aulas y espacios de aprendizaje, participación en el currículum y en la evaluación. Las actuaciones concretas de participación identificadas en los estudios de caso de España coincidieron con las que se habían observado en las escuelas de éxito con bajo nivel socioeconómico y minorías culturales de Finlandia, Malta, Lituania y Reino Unido.

Por último, un aspecto de estudio de interés es el abordado en la tesis de Prado (2018) sobre el Clima Motivacional Familiar (CMF) con una comparativa entre España y Cuba.  En España, las pautas parentales que más favorecen a la configuración del CMF, en comparación con Cuba son: el control de los padres del tiempo de ocio, las normas establecidas con claridad, la paciencia ante las diferentes dificultades de los hijos, la asistencia a las reuniones regulares con los profesores y la participación de manera sistemática en las actividades de la escuela. Al aplicar un programa de intervención en ambos países, los resultados obtenidos evidenciaron que las familias del grupo experimental tomaron conciencia sobre nuevas pautas de actuación respecto al cómo ayudar y motivar a sus hijos creando entornos adecuados en relación con las distintas variables del CMF, cambios superiores a los del grupo de control.

¿Qué eficacia tiene?

Aunque la participación de la familia se asocia sistemáticamente con buenos resultados del alumnado en los centros educativos, las evidencias acerca de cómo mejorar el logro a través del aumento de la participación de la familia son contradictorias y mucho menos concluyentes, en especial para las familias desfavorecidas.

Dos recientes metaanálisis de los Estados Unidos sugieren que el aumento de la participación de la familia en los centros de educación primaria y secundaria tiene, en promedio, de dos a tres meses de impacto positivo. Hay algunos datos que indican que el apoyo de la familia a su primer hijo o hija será beneficioso para sus hermanos y hermanas. Sin embargo, también hay ejemplos en los que la combinación de estrategias de participación de la familia con otras intervenciones, como el acceso a servicios educativos ampliados en la primera infancia, no se asocia con ningún beneficio educativo adicional. Esto sugiere que el desarrollo eficaz de la participación de la familia para mejorar los resultados académicos del alumnado supone un desafío y requiere una estrecha supervisión y evaluación.

También hay indicios de que las aspiraciones de la familia son importantes para los resultados del alumnado, aunque existen pocas evidencias que demuestren que las intervenciones para cambiar las aspiraciones de la familia consigan aumentar las aspiraciones del alumnado y sus logros a largo plazo.

Coste

Los costes varían mucho entre las distintas estrategias. Los talleres para padres y madres (alrededor de 40 € la sesión) y la mejora de la comunicación entre familia y escuela (mandar mensajes de texto a los padres cuesta alrededor de 6 € por estudiante al año) son relativamente baratos, mientras que los programas intensivos de apoyo a las familias con personal formado específicamente son más caros. Un docente especialista en comunidad o un docente de enlace entre casa y escuela que pueda trabajar con muchas familias a la vez cuesta alrededor de 27.000 €. Los costes totales por estudiante se han estimado como moderados.

¿Qué debes tener en cuenta?

    Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

    1. A menudo es más fácil lograr la participación de la familia de alumnado muy joven. ¿Cómo se puede mantener la participación de la familia según va creciendo el alumnado?

    2. ¿Se ha puesto a disposición de la familia una metodología flexible para permitir que la participación se adapte a sus horarios? La familia del alumnado de más edad puede agradecer sesiones cortas en horarios flexibles.

    3. ¿Cómo se puede conseguir que el centro resulte acogedor para las familias, especialmente para aquellas cuya experiencia educativa puede no haber sido positiva?

    4. ¿Qué apoyo, asesoramiento y orientaciones prácticas se puede proporcionar a las familias que no confían en su capacidad para participar en el aprendizaje del alumnado, tales como estrategias sencillas para ayudar a lectores y lectoras principiantes?

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