Escuelas de verano

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Escuelas de verano


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Impacto


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Las escuelas de verano son clases o cursos que se imparten durante las vacaciones estivales. Suelen estar diseñadas como programas de recuperación, aunque algunas no tienen un enfoque académico y se centran en deportes u otras actividades no académicas.

Otras tienen un objetivo específico, como apoyar al alumnado en la transición de la escuela primaria a la secundaria o preparar para la universidad a alumnado con calificaciones altas.

Impacto

Evidencias internacionales

De media, las evidencias sugieren que el alumnado que asiste a una escuela de verano obtiene un progreso de aproximadamente dos meses adicionales en comparación con alumnado similares que no participa en este tipo de actividades.

Se pueden lograr mayores efectos (hasta un progreso de cuatro meses adicionales) cuando las escuelas de verano son intensivas, cuentan con recursos e incluyen clases en grupos reducidos impartidas por docentes con formación y experiencia. En cambio, las escuelas de verano sin un claro componente académico no suelen asociarse a logros académicos. Otras variables, tales como si el profesorado es el habitual del alumnado, parecen provocar una menor diferencia de media.

Evidencias en España

​​​​Pese a que hay una amplia tradición y oferta en actividades educativas en verano, como campamentos temáticos (deportivos, musicales, tecnológicos…), faltan estudios que aporten evidencias sobre su impacto educativo.

Hay diversos trabajos de estudios de caso, orientados a evaluar y mejorar el diseño de este tipo de iniciativas educativas en verano. El foco de interés no ha estado tanto en analizar cómo mejora los resultados académicos, sino en cómo contribuye al desarrollo de competencias sociales y emocionales. Por ejemplo, Calderón et al. (2015) observaron que los participantes en unas colonias musicales presentaban una buena autoestima y empatía, pero un grado moderado de creatividad y capacidad de liderazgo. Se indicaba que, tratándose de una competencia artística, las actividades en las colonias musicales deberían fomentar aún más el desarrollo de la creatividad mediante actividades de improvisación y creación. Asimismo se apuntaba a que era necesario incluir actividades que incidiesen en desarrollar el liderazgo a través de actividades de ocio y convivencia.

Por otra parte, en España también ha crecido el interés por ofrecer opciones educativas estivales a alumnado de perfiles en riesgo de abandono educativo: de contextos socio-económicos bajos; con necesidades educativas especiales; o repetidores. Un precedente de intervención y evaluación de impacto de gran interés es el Programa Èxit Estiu, analizado por Alegre et al. (2018). Se constató un aumento en la probabilidad de obtener el Graduado Escolar entre los alumnos participantes de 4.º de ESO, así como un impacto positivo del programa en la probabilidad de promocionar de curso en los alumnos de 1.º, 2.º y 3.º de ESO. El programa se mostró especialmente efectivo en la recuperación de las materias troncales de Lengua Catalana, Inglés y Biología.

¿Qué eficacia tiene?

De media, las evidencias sugieren que el alumnado que asiste a una escuela de verano obtiene un progreso de aproximadamente dos meses adicionales en comparación con alumnado similares que no participa en este tipo de actividades.

Se pueden lograr mayores efectos (hasta un progreso de cuatro meses adicionales) cuando las escuelas de verano son intensivas, cuentan con recursos e incluyen clases en grupos reducidos impartidas por docentes con formación y experiencia. En cambio, las escuelas de verano sin un claro componente académico no suelen asociarse a logros académicos. Otras variables, tales como si el profesorado es el habitual del alumnado, parecen provocar una menor diferencia de media.

Coste

Los costes totales se han estimado como moderados. Incluyen la contratación de profesorado durante la escuela de verano, el alquiler de un recinto y los recursos necesarios (por ejemplo, libros y fotocopiadoras). En la educación secundaria, estos cursos suelen costar alrededor de 30 € o 60 € por estudiante y asignatura a la semana. La duración media de los cursos de verano es de entre tres y cuatro semanas, lo que se traduce en un coste de entre 120 € y 400 € por estudiante. Este coste se considera moderado (menos de 600 € por estudiante al año).

¿Qué debes tener en cuenta?

    Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

    1. Las escuelas de verano cuyo objetivo es mejorar el aprendizaje deben tener un componente académico. ¿La escuela de verano incluye un componente de clases intensivas (en grupos reducidos o individuales)?

    2. Las escuelas de verano son relativamente caras. ¿Se ha planteado la posibilidad de incluir más horas de aprendizaje durante el curso escolar, que pueden lograr beneficios similares con un coste menor?

    3. Mantener un índice elevado de asistencia a las escuelas de verano puede suponer un reto. ¿Qué medidas se pueden adoptar para que el alumnado y las familias se comprometan?

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