Aprendizaje a través de actividades de aventura al aire libre

Evidencia

Aprendizaje a través de actividades de aventura al aire libre


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Impacto


+ 4 meses


El aprendizaje a través de actividades de aventura suele incluir experiencias al aire libre, como escalada o montañismo, pistas de supervivencia, cuerdas u obstáculos, o deportes al aire libre, como orientación, vela y canoa. Estas actividades se pueden organizar en forma de campamentos intensivos o cursos más breves impartidos en las escuelas o en centros locales de ocio al aire libre.

El aprendizaje al aire libre suele ir unido a una enseñanza colaborativa con un gran nivel de desafío físico (y, a menudo, emocional).También puede implicar la resolución práctica de problemas, la reflexión explícita y el debate sobre pensamientos y emociones (véase también metacognición y autorregulación).

Los procesos pedagógicos en los deportes de aventura al aire libre no suelen incluir componentes académicos formales, de modo que este artículo no hace referencia a las granjas escuela, las casas de colonias ni a las excursiones.

Impacto

Evidencias internacionales

En general, los estudios sobre estrategias educativas al aire libre coinciden en señalar beneficios positivos en el aprendizaje académico. De media, el alumnado que participa en actividades didácticas al aire libre logra un progreso aproximado de cuatro meses adicionales. También existen evidencias de un impacto en los resultados no cognitivos, como la autoestima.

Las evidencias sugieren que los efectos son mayores para el alumnado más vulnerable y de mayor edad (adolescentes), en cursos más largos (más de una semana) y mediante actividades que se desarrollan en un entorno natural, aunque otro tipo de procesos similares también revelan algunos efectos positivos.

No resulta sencillo comprender el motivo por el cual las actividades educativas al aire libre parecen mejorar los resultados académicos. Una hipótesis podría ser que con el aprendizaje al aire libre se desarrollan habilidades no cognitivas, como la perseverancia y la resiliencia, y que estas habilidades tienen un efecto en cadena sobre los resultados académicos.

Por tanto, si las estrategias didácticas al aire libre son eficaces por su impacto en las habilidades no cognitivas, animar explícitamente al alumnado a que utilice activamente estas habilidades en el aula probablemente aumente su eficacia. Sin embargo, cabe destacar que la base empírica más general sobre la relación entre estas habilidades no cognitivas y el aprovechamiento del alumnado es limitada (véanse las publicaciones sobre habilidades no cognitivas de la EEF).

Evidencias en España

Los estudios en España tienden a correlacionar las actividades de aventura al aire libre desde el marco analítico de la educación física. Las consideraciones a subrayar son que:

Tienen un papel en el desarrollo de un estilo de vida positivo y un efecto directo sobre la salud global del individuo (Cocca, 2012) y el rendimiento académico.

El alumnado adolescente mejora en las distintas dimensiones analizadas, disminuyendo el aburrimiento y aumentando su implicación en el proceso de enseñanza-aprendizaje, además de mejoras vinculadas con la autoestima y la resolución de problemas. En la investigación de Baena y Granero (2013) se comprobó cómo los alumnos mejoraron tras la aplicación de un programa de educación para la aventura. Contribuyó a mejorar el aprendizaje y, específicamente, la competencia percibida y la autoeficacia ante situaciones problema. Mostraron mayores niveles de satisfacción y percibieron en sus clases un clima motivacional orientado al aprendizaje, prefiriendo las tareas desafiantes, que les resultaron, además, más divertidas.

Los alumnos que aprenden contenidos concretos a través de proyectos de aventura se sienten muy satisfechos y motivados, y como sujetos involucrados en una estructura de aprendizaje orientada hacia el dominio de la tarea. Fuentesal (2017) analizó como un programa de actividades multitarea/multiaventura, aunque por su intensidad tuvo incidencia sobre la ansiedad competitiva, produjo efectos beneficiosos tales como: aumento de la motivación en contextos de logro o de metas de logro globales, aproximación a la maestría y al rendimiento.

La ausencia de este tipo de actividades y el sedentarismo provocan efectos negativos en el rendimiento de los adolescentes.

Valencia et al. (2016) mostraron en su estudio que la probabilidad de menor éxito académico aumentó en los adolescentes que dedicaban dos o más horas a las actividades sedentarias sociales y tenían un menor nivel socioeconómico. En los chicos también aumentaba si le dedicaban cuatro o más horas a las actividades sedentarias de ocio tecnológico y dos o menos horas a las actividades sedentarias productivas. Como conclusión, el estudio consideró que los adolescentes pasaban un elevado número de horas realizando actividades de tipo sedentario en horario extraescolar. ​​​​​​​

¿Qué eficacia tiene?

En general, los estudios sobre estrategias educativas al aire libre coinciden en señalar beneficios positivos en el aprendizaje académico. De media, el alumnado que participa en actividades didácticas al aire libre logra un progreso aproximado de cuatro meses adicionales. También existen evidencias de un impacto en los resultados no cognitivos, como la autoestima.

Las evidencias sugieren que los efectos son mayores para el alumnado más vulnerable y de mayor edad (adolescentes), en cursos más largos (más de una semana) y mediante actividades que se desarrollan en un entorno natural, aunque otro tipo de procesos similares también revelan algunos efectos positivos.

No resulta sencillo comprender el motivo por el cual las actividades educativas al aire libre parecen mejorar los resultados académicos. Una hipótesis podría ser que con el aprendizaje al aire libre se desarrollan habilidades no cognitivas, como la perseverancia y la resiliencia, y que estas habilidades tienen un efecto en cadena sobre los resultados académicos.

Por tanto, si las estrategias didácticas al aire libre son eficaces por su impacto en las habilidades no cognitivas, animar explícitamente al alumnado a que utilice activamente estas habilidades en el aula probablemente aumente su eficacia. Sin embargo, cabe destacar que la base empírica más general sobre la relación entre estas habilidades no cognitivas y el aprovechamiento del alumnado es limitada (véanse las publicaciones sobre habilidades no cognitivas de la EEF).

Coste

Los costes son variables. Una experiencia de aventura de navegación de una semana cuesta alrededor de 500 € por estudiante y semana. Un solo curso de aventura de cuerdas cuesta alrededor de 25 € medio día. Los costes totales se han estimado entre 250 € y 500 € por estudiante, es decir, moderados.

¿Qué debes tener en cuenta?

    Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

    1. Existen una gran variedad de actividades al aire libre que se relacionan con la mejora del rendimiento académico.

    2. Las experiencias con una duración superior a una semana suelen lograr mejores resultados y tienen efectos a más largo plazo.

    3. Es importante trabajar con personal bien cualificado y formado ya que este tipo de actividades pueden conllevar riesgos físicos y emocionales muy diferentes a los que se experimentan en los centros educativos.

    4. Las experiencias al aire libre pueden tener efectos positivos en la autoestima, la autoeficacia y la motivación. ¿Cómo se podría aprovechar al máximo su impacto educativo a través de asegurarse de que el alumnado aplica estas habilidades cuando regresa al aula?

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