¿Quién lo interpreta?

Las voces

Montserrat Caballé
Luciano Pavarotti

Al hablar, cada uno de nosotros tiene una voz única, un sonido, un timbre y una forma de producirlo particular. Si hay algo que nos hace únicos y nos diferencia de los demás es nuestra voz. Los cantantes, a fin de diferenciar y agrupar las voces, han establecido una clasificación en función de si son más agudas o más graves: soprano y contralto para las mujeres, y tenor y bajo para los hombres.

En el concierto tendremos la oportunidad de escuchar a una soprano y un bajo. La soprano es la voz más aguda de todas, y es quien normalmente marca la melodía. En El Mesías, la soprano solista está asociada a la figura del ángel y a los momentos de gozo y alegría. Cantantes como Montserrat Caballé y Céline Dion son ejemplos de sopranos.

El bajo es la voz más grave y profunda de todas. Cuando canta en conjunto, es la voz que se encarga de hacer de apoyo. Händel la utiliza en El Mesías en los momentos dramáticos y proféticos, como por ejemplo en el recitativo «Thus Saith the Lord». Existe un tipo de voz que se encuentra entre la de tenor y la de bajo, que es el barítono, y que tanto puede hacer notas más agudas que el bajo como notas graves a las que no llegan los tenores.

El tenor es la voz más aguda entre las de hombre. Quizá es uno de los tipos de voz más conocidos, ya que lo encontramos en melodías y personajes muy importantes en ópera. Cantantes como Luciano Pavarotti y Freddie Mercury serían excelentes ejemplos de voz de tenor.

Adele

La contralto es la voz más grave de las voces femeninas. Es quizá el más desconocido de todos los tipos de voz, pero también de los más bellos. Cantantes como Sara Mingardo y Adele tienen voz de contralto. Entre la soprano y la contralto, encontramos la voz de mezzosoprano. Muchas mezzosopranos cantan de contralto porque esta voz es muy difícil de encontrar.

Un caso aparte es la voz de contratenor. Es un tipo de voz masculina, pero cantando entre la tesitura de soprano y contralto (se lograba extirpando los órganos sexuales a los cantantes, a fin de que mantuviesen la voz de niño aunque se hiciesen mayores). Por suerte, esta práctica fue prohibida, pero los cantantes de hoy en día han desarrollado la técnica para seguir cantando de esta forma. ¿Queréis oírlo?

El coro de El Mesías está formado por los cuatro tipos de voz que acabamos de conocer: soprano, contralto, tenor y bajo. El coro es un elemento crucial en , ya que va narrando todo aquello que pasa y es el hilo conductor de la obra. Y, por si fuese poco, al coro pertenece el momento que todo el mundo está esperando: el «Hallelujah». Los solistas (que, tal y como la palabra indica, cantan solos) tienen la responsabilidad de cantar las arias, que suelen ser los momentos técnicamente más complicados, pero también más expresivos.

La Orquesta

En El Mesías encontramos una orquesta muy sencilla, en comparación con la de otras obras de Händel. La base es una orquesta de cuerda (violines, violas, chelos y contrabajo), con el añadido de trompetas y timpani. En ocasiones, Händel contaba con dinero extra para pagar a la orquesta, y entonces añadía un par de oboes y un fagot, y de esta forma obtenía un sonido más rico y más contrastado entre el viento y la cuerda.

Clave
Trompeta natural

Toda la orquesta estaba acompañada por lo que se denomina bajo continuo. No es el nombre de ningún instrumento, sino de un grupo de instrumentos (normalmente, un instrumento de teclado como el clave, un chelo, un fagot o un laúd) que tocan la parte del bajo. Es como la base o el soporte de toda la música, y juega un importante papel en los recitativos y las arias.

Las trompetas y timbales aparecen muy poco en El Mesías, pero cuando lo hacen son muy importantes. Son instrumentos que se asocian a fanfarrias, marchas reales y momentos de gozo y alegría, como pueden ser «Glory to God» y «Hallelujah». Capítulo aparte merece la intervención de la trompeta en el aria de bajo «The Trumpet Shall Sound» («Sonará la trompeta»), donde el texto en sí mismo habla de la trompeta. Se trata de una música fantástica pero de gran dificultad, ya que se suele interpretar con una trompeta natural, que, a diferencia de la trompeta moderna que todos conocemos, no tiene pistones, y las notas son producidas mediante el control del aire con los labios.

La orquesta tiene la función básica de acompañar y doblar a las voces, y en algunos momentos añade otras melodías u ornamenta las que ya crean las voces. Al principio de cada número, se suele empezar con la orquesta presentando la música que después interpretarán las voces. Händel es muy hábil, porque siempre sugiere más que anticipa y, de este modo, cuando entran las voces no van repitiendo lo que ya ha hecho la orquesta, sino que aportan alguna idea nueva.

El director

El director de orquesta es la persona que prepara a la orquesta y la lidera en los ensayos y conciertos. Su misión es pensar cómo se interpretará la música (el tempo, el fraseo, el carácter, etc.) y comunicarlo a la orquesta mediante gestos. El director focaliza la energía de todos a fin de que la música suene lo mejor posible. En ocasiones emplea una varita denominada batuta, que sirve para definir y aumentar la visibilidad de los gestos.

En la época de Händel no existía el director como tal, sino que era el propio compositor quien dirigía las obras desde dentro de la orquesta, ya fuese tocando un instrumento de teclado o bien el violín. De hecho, tiene mucha lógica: ¿quién puede saber cómo hay que tocar la música mejor que el compositor? Básicamente, su responsabilidad era dar las señales de principio y final, y procurar que todo el mundo se coordinase. En la actualidad, si no hay director, el primer violín o concertino es el responsable de guiar la interpretación.

Ahora podremos ver tres formas distintas de dirigir El Mesías: desde el clave, desde el violín y desde el podio de director. ¿Cuál os gusta más?