¿Cómo se compuso?

Manuscrito original de los últimos compases
del «Hallelujah»

Händel escribió El Mesías en casi tres semanas, muy poco tiempo si tenemos en cuenta que la obra tiene una duración aproximada de dos horas y media. Esta rapidez en la composición era normal en la dinámica de trabajo de Händel. Hombre de gran inspiración, estaba acostumbrado a trabajar bajo encargo y con poco margen de tiempo.

El método de trabajo era muy sencillo: Lo primero que necesitaba era un texto. Tal y como hemos comentado, Charles Jennens fue el encargado de preparar y adaptar los textos bíblicos. Cuando cantamos un texto, su duración aumenta. No es lo mismo recitar un texto que cantarlo. Lo podéis probar. Por ello, hay que reducir el texto de modo que pueda ser cantado, y lo más importante de todo, que se entienda la historia que estamos explicando. Una vez Händel tenía el texto, lo dividía en recitativos, arias y coros. Entonces empezaba a componer sus melodías principales (la melodía y el bajo), y de esta forma obtenía el esqueleto de la partitura. Después añadía los recitativos y las arias, y organizaba todo el material. Este era el punto más complejo, ya que definía la estructura de toda la obra. Por último, escribía las voces que faltaban y el acompañamiento instrumental.

Una de las formas en que Händel aprendió composición fue a base de copiar músicas de otros compositores. Fruto de ese aprendizaje, a menudo Händel «tomaba prestados» fragmentos de otros compositores para sus obras, ya fuese porque pensaba que quedaban bien, ya fuese porque tenía poco tiempo para terminarlas. De hecho, era una práctica muy habitual entre los compositores de la época. El genio de Händel hacía que aquellas ideas «prestadas» sonasen mucho mejor después de pasar por sus manos. Un colega compositor de Händel, William Boyce, dijo: «Él coge las piedras de otros y las convierte en diamantes». Pero a veces no necesitaba tomar material de otros compositores, sino que aprovechaba obras suyas más antiguas y hacía una nueva versión; de esta forma podía tener mucha música «nueva» en un periodo breve de tiempo. En El Mesías convierte un dueto de cámara para dos voces («Non di voi non vo ‘fidarmi»), que había compuesto unos años antes, en dos coros a cuatro voces («For Unto Us a Child Is Born» y «All We Like Sheep»).

También es normal que en El Mesías encontremos varias versiones de un mismo número. Eso es debido a que Händel iba adaptando la partitura en función de las situaciones con las que se iba encontrando. Si un cantante se ponía enfermo, Händel reescribía su música para otro. Si tenía un cantante que era muy bueno, pues volvía a crear la música para aprovechar el talento de ese cantante. De algún modo, para Händel la partitura era como un esquema que iba modificando en función de los cantantes y de los músicos que tenía disponibles.