La música, ciencia de la emoción
La dinastía de los omeyas (con capital en Damasco), cultivó todas las artes, especialmente la música. Más tarde, la dinastía de los abasíes, convirtió Bagdad en un centro musical de primer orden al que llegaban los mejores intérpretes de todo el Islam.
La música adquirió tanta reputación que se convirtió en una disciplina científica vinculada a otros conocimientos como la filosofía o las matemáticas. Pero, ¿por qué los árabes llegaron a considerarla tan importante?
Para los árabes medievales, la música era mucho más que unas melodías agradables: era una auténtica «ciencia de la emoción», un estudio sonoro de sentimientos y pasiones, una terapia para el alma.