La voz de la marginación
Muchas músicas bellísimas nacieron en un contexto de marginación o de esclavitud: el góspel, el fado, la música klezmer... En parte la tradición musical árabe también nació de esta experiencia de la música como refugio de una existencia miserable, como único espacio de libertad para quien está cubierto de cadenas y grilletes.
Especialmente conmovedora era la voz de Mojarec, hijo de una esclava. La calidad de sus registros sonoros llegó hasta los palacios y las familias más ricas. A partir de entonces, se valoró cada vez más la figura del cantante.
Aunque los primeros califas eran reticentes a la música, eso cambió de forma radical con sus sucesores: la dinastía de los omeyas.