

Si echamos un vistazo al lenguaje que usamos para comunicar nuestras percepciones, observaremos que contamos con un amplio vocabulario que nos permite identificar y describir cualquier percepción visual, auditiva, táctil o gustativa.
Con el olor, la situación cambia. Para poder explicar, no sin dificultad, los matices y las cualidades de un aroma, parece como si nos viésemos obligados a tomar prestadas las palabras que empleamos con los otros sentidos.
Veamos las características del lenguaje que empleamos para describir los olores.
