Aprendizaje social y emocional

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Aprendizaje social y emocional


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Impacto


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Las estrategias pedagógicas centradas en el aprendizaje social y emocional pretenden mejorar la interacción del alumnado con el resto de la clase y la autogestión de las emociones, en vez de centrarse directamente en los elementos académicos o cognitivos del aprendizaje. Las actividades de ASE pueden centrarse en cómo trabaja el alumnado con (o junto a) el resto de la clase, el profesorado, la familia o la comunidad.

Se pueden identificar tres categorías principales de metodologías de aprendizaje social y emocional:

  • Programas universales que suelen desarrollarse en el aula.

  • Programas más especializados que van dirigidos a estudiantes con necesidades sociales o emocionales concretas.

  • Metodologías centradas en el centro educativo para desarrollar una serie de valores escolares positivos cuyo objetivo también es promover una mayor participación en el aprendizaje.

Impacto

Evidencias internacionales

De media, las metodologías de aprendizaje social y emocional tienen efectos identificables y valiosos en la actitud frente al aprendizaje y las relaciones sociales en el centro educativo. También tienen un impacto general medio de cuatro meses adicionales de progreso en el rendimiento escolar.

Aunque casi siempre se considera que las estrategias pedagógicas de aprendizaje social y emocional mejoran los resultados emocionales y de actitud, no todas las metodologías tienen la misma eficacia para mejorar los logros académicos. Las probabilidades de mejora son mayores cuando el aprendizaje social y emocional está integrado en prácticas educativas rutinarias y respaldadas por el desarrollo profesional y la formación del personal docente. Además, otros aspectos que parecen importantes son la puesta en práctica del programa y el nivel de compromiso con la metodología del profesorado.

Las metodologías de aprendizaje social y emocional han demostrado ser eficaces en los centros de enseñanza primaria y secundaria, y en entornos con alumnado de edades tempranas.

​Evidencias en España

​​​​​​​En los últimos años en España, la educación y la inteligencia emocional han sido objetos de interés cada vez más relevantes para docentes y progenitores. En varios centros educativos se han desarrollado actividades y programas específicos para ello. Junto a este interés, se han incrementado las investigaciones, sobre todo en la última década.

La mayor parte de las investigaciones, que relacionan el aprendizaje social y emocional con el rendimiento académico, con mayor o menor representatividad de la muestra, se basan en la aplicación de test estandarizados y la comparativa de sus resultados con el rendimiento académico, siendo el indicador de este, el registro de calificaciones.

Es el caso del estudio de Pulido Acosta (2015), en el que constató una relación directamente proporcional entre la inteligencia emocional y el rendimiento. Específicamente mostró que existe interacción entre el miedo y el rendimiento total y en la mayoría de materias, que aumentan en los niveles menores de miedo. De este modo, comprobó cómo el miedo puede incidir, de manera evidente, en el desempeño académico del sujeto, así como en su interacción con el resto de personas. Concluyó que considerar y potenciar las competencias emocionales se antoja una medida necesaria para mejorar el desarrollo evolutivo del sujeto, especialmente entre los más jóvenes.

Otra investigación de estas características es la de Ros et al. (2017), en la que se concluyó que tanto las competencias emocionales como la autoestima guardan una relación importante con el rendimiento académico. Aquellos estudiantes con una mejor puntuación en ambos factores o que alternativamente habían recibido formación en este sentido, mostraron un mejor manejo de sus emociones, facilitando así el manejo del estrés y la ansiedad que se desprenden del proceso de aprendizaje, lo cual podría explicar su mejor rendimiento. En este sentido, resaltaron la importancia del hecho de que aquellos alumnos que perciben un mayor grado de apoyo de sus profesores e iguales, así como formación y entrenamiento en su manejo emocional, son más proclives a presentar un mayor rendimiento académico y un estado emocional más positivo en general.

Cifuentes Sánchez (2017) enfocó más su estudio a un ámbito de aprendizaje y analizó la relación entre la inteligencia emocional y el rendimiento matemático. Los alumnos que participaron en un programa de intervención sobre desarrollo socio-emocional demostraron tener mayores habilidades en inteligencia emocional y un rendimiento matemático mayor, en relación con el grupo de control.

Los resultados de la investigación en España son similares a los de los estudios en el ámbito internacional, destacando la autoeficacia emocional como una de las dimensiones competenciales más relacionadas con la mejora del rendimiento académico. Así lo mostró el estudio de Belmonte Lillo (2013), en el cual también el resto de modelos de inteligencia emocional arrojaron cierta capacidad predictiva, tanto en el rendimiento global como por ámbitos, a excepción de la creatividad. No obstante, pese a ello, no se puede concluir que mejorar la autoeficacia emocional conducirá a una mejora directa en el aprendizaje o a mayores resultados en el rendimiento académico.

Un estudio reciente (Usán et al., 2020) ha mostrado también relaciones positivas del rendimiento escolar con las dimensiones de comprensión y regulación emocional, así como con la eficacia académica; y relación negativa con el agotamiento físico/ emocional y cinismo. Los resultados resaltaron la influencia de los recursos personales asociados a la inteligencia emocional en la prevención de la aparición del burnout, así como en la mejora de la eficacia personal que pueda conducir a un mayor rendimiento. El estudio concluyó con la necesidad de promover las habilidades emocionales en el aula, como facilitadoras de las actitudes positivas hacia el desempeño escolar y la prevención del burnout académico.

¿Qué eficacia tiene?

De media, las metodologías de aprendizaje social y emocional tienen efectos identificables y valiosos en la actitud frente al aprendizaje y las relaciones sociales en el centro educativo. También tienen un impacto general medio de cuatro meses adicionales de progreso en el rendimiento escolar.

Aunque casi siempre se considera que las estrategias pedagógicas de aprendizaje social y emocional mejoran los resultados emocionales y de actitud, no todas las metodologías tienen la misma eficacia para mejorar los logros académicos. Las probabilidades de mejora son mayores cuando el aprendizaje social y emocional está integrado en prácticas educativas rutinarias y respaldadas por el desarrollo profesional y la formación del personal docente. Además, otros aspectos que parecen importantes son la puesta en práctica del programa y el nivel de compromiso con la metodología del profesorado.

Las metodologías de aprendizaje social y emocional han demostrado ser eficaces en los centros de enseñanza primaria y secundaria, y en entornos con alumnado de edades tempranas.

Coste

El principal coste económico derivado de la implantación de una estrategia de aprendizaje emocional y social a toda la escuela será el equivalente al del desarrollo profesional. En programas financiados por EEF, el coste medio del desarrollo profesional está por debajo de los 70 € por estudiante. Sin embargo, los programas dirigidos son probablemente más caros, de modo que el coste total se ha clasificado como moderado.

¿Qué debes tener en cuenta?

    Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

    1. ¿Cómo se relacionará la enseñanza de habilidades sociales y emocionales con el contenido académico?

    2. ¿Cómo se ofrecerá desarrollo profesional adecuado al profesorado y al resto de personal escolar para que apoyen de forma más eficaz las metodologías de aprendizaje social y emocional?

    3. ¿Cómo asegurase de que el personal de apoyo aplica sistemáticamente los aspectos del aprendizaje social y emocional de forma más amplia en el centro y que los integra en las prácticas escolares rutinarias?

    4. ¿Cómo se abordarán con tacto las metodologías sociales y emocionales para beneficiar al alumnado vulnerable o en riesgo?

    5. Los efectos observados en el logro de aspectos sociales y emocionales del aprendizaje no son uniformes, por lo que es esencial evaluar el impacto de cualquier iniciativa que se plantee. ¿Se ha valorado cómo hacerlo?

Ver Apéndice

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