El uso del perfume en la historia

Siglos XVII y XVIII

Luis XIV mantenía una cuadrilla de sirvientes dedicados exclusivamente a perfumar sus aposentos con agua de rosas y mejorana, y a lavar su ropa con una mezcla de clavo de olor, nuez moscada, áloe, jazmín, naranja y almizcle. El monarca insistía en que todos los días tenían que inventar un nuevo perfume para él, lo cual no resulta extraño, ya que eran bastantes los malos olores que era preciso disimular.

Luis XIV. Hyacinthe Rigaud, 1701. Museo del Louvre

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