La educación socioemocional no es solo para niños

Evidencia

La educación socioemocional no es solo para niños

Una intervención exhaustiva contribuye a reducir su ansiedad


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Área de conocimiento

  • Educación emocional
  • Formación de profesorado
  • Evaluación Educativa

Competencias

  • Sociales y cívicas
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¿Cómo ayuda la educación socioemocional a reducir la ansiedad?

Aunque cada vez se habla más de la importancia de la inteligencia emocional y de la competencia social para las generaciones futuras, en la realidad de las aulas la educación socioemocional parece estar restringida a la etapa de infantil, siendo los centros más innovadores los que están consiguiendo tomársela en serio en primaria y, no sin grandes esfuerzos, extenderla a secundaria.

En EE. UU. son muchos los programas de educación socioemocional que instituciones y organizaciones ponen en marcha para niños y adolescentes y que están generando evidencias sobre su funcionamiento. Pero hay escasez de investigaciones sobre intervenciones de este tipo en otros contextos, en especial con adolescentes mayores (15 a 18 años) y más concretamente con jóvenes de entornos desfavorecidos y en riesgo de exclusión.

Esto es lo que pusieron de relieve Katherine Dowling y sus colegas para decantarse por el estudio de un programa en Irlanda especialmente diseñado para jóvenes con estas características en el ámbito escolar. ¿Qué pasaría con ellos? ¿Cómo funcionarían los programas de educación socioemocional con jóvenes que ya han recorrido parte de su adolescencia con los problemas añadidos de su condición social y de su fracaso escolar?

Los resultados de la investigación, llevada a cabo en 34 escuelas de secundaria, se publicaron en el Journal of Youth and Adolescence.

Primero hay que señalar que este programa irlandés –llamado MindOut– está destinado a jóvenes de entre 15 y 18 años, en su mayoría procedentes de entornos desfavorecidos. Se basa en las cinco competencias del aprendizaje socioemocional acuñadas por CASEL, una organización estadounidense dedicada a promover e investigar programas de educación socioemocional para niños de hasta 12 años. Las cinco competencias clave son: autoconciencia, autogestión, conciencia social, gestión de relaciones y toma de decisiones responsable.

Los investigadores compararon los efectos de dicho programa en 675 jóvenes (grupo de intervención) con otros 497 que no formaban parte del programa (grupo de control).

Los primeros asistieron a 13 sesiones semanales con sus profesores, que previamente habían recibido formación para impartir el programa.

Los resultados demostraron una significativa mejora de esos jóvenes en determinadas habilidades sociales y emocionales: por ejemplo, en el desarrollo de estrategias positivas para hacer frente a situaciones y en el apoyo social. En cuanto a la salud y el bienestar mental psicológicos, la intervención consiguió reducir los niveles de estrés y los síntomas depresivos, así como la ansiedad en el caso de las chicas. Sin embargo, los investigadores no encontraron efectos sobre los resultados académicos de estos estudiantes, ni siquiera en su motivación hacia la escuela.

Los efectos a corto plazo detectados llevaron a los investigadores a señalar la conveniencia de poner en marcha en las escuelas programas de aprendizaje social y emocional destinados específicamente a adolescentes mayores, y en especial en las escuelas más desfavorecidas o con más alumnado en riesgo de exclusión social.

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