

Gracias al estudio, mediante tomografía, de estos pequeños huesos y de cinco cráneos, se ha podido determinar que el oído de aquellos Homo heidelbergensis era anatómica y funcionalmente igual que el de los humanos modernos. Es decir, estaba adaptado para percibir con la mayor sensibilidad posible el abanico de frecuencias en las que se propaga el sonido de la voz humana.
Constatar que aquellos humanos tan antiguos podían oír como nosotros es un sólido argumento en favor de la hipótesis de que también serían capaces de hablar. Que estos humanos pudieran oír como nosotros significa que su voz resonaba también como la nuestra.
Huesos de los oídos hallados en la Sima de los Huesos de Atapuerca
