La ansiedad ante las matemáticas afecta al rendimiento

Evidencia

La ansiedad ante las matemáticas afecta al rendimiento

El Centro de Neurociencia en Educación de la Universidad de Cambridge advierte a docentes y familias que la presión del entorno respecto a las matemáticas puede influir negativamente en los resultados de los alumnos y, sobre todo, de las alumnas


0

Área de conocimiento

  • Tecnología y Matemáticas
  • Formación de profesorado
  • Evaluación Educativa

Competencias

  • Matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
  • Docentes

¿Cómo influye la presión del entorno respecto a las matemáticas?

En el aula: “Atentos, que, si no, no lo vais a entender.” O “esto no lo vais a pillar todos a la primera”. Y en casa: “A mí se me daban fatal las matemáticas.” O ese gesto de preocupación al exclamar: “¡Mañana tienes examen de mates!”

Las matemáticas son complejas, pero ¿y si las estamos haciendo más duras de lo que son?

La desconfianza ante la materia, muchas veces apuntalada desde el propio entorno de aprendizaje, flaco favor hace al alumnado, según advierte el Centro de Neurociencia en Educación de la Universidad de Cambridge después de haber estudiado la experiencia del alumnado de primaria y secundaria.

Sus investigadores analizaron los resultados académicos en matemáticas de más de 2.700 alumnos de Reino Unido e Italia, y examinaron, uno a uno, sus habilidades reales con el cálculo y la resolución de problemas, así como sus sentimientos hacia la asignatura para comprobar si les generaba ansiedad, pero también si tenían una ansiedad generalizada por sus responsabilidades escolares (para evitar confusiones respecto a la ansiedad real que producen las matemáticas).

Ejercicios, cuestionarios y entrevistas directas llevaron a Emma Carey y sus colegas a descubrir que el sentimiento generalizado de que las matemáticas son más difíciles que otras asignaturas contribuye a alimentar sensaciones de ansiedad hacia la materia. El segundo hallazgo fue que el profesorado, padres y madres pueden desempeñar un papel significativo en esa sensación de ansiedad.

En tercer lugar, la investigación confirmó que las niñas, tanto en secundaria como en primaria, tenían mayores niveles de ansiedad ante las matemáticas y mayor ansiedad en general ante la escuela.

A partir de los hallazgos, el estudio recomienda a los docentes y a las familias que tengan en cuenta:

1. Que la ansiedad de las matemáticas puede afectar al trabajo del alumnado en la asignatura.

2. Que su propia tensión ante la dificultad de la asignatura puede influir en que los estudiantes tengan una mayor ansiedad.

3. Que los estereotipos de género respecto a las habilidades matemáticas pueden contribuir a la brecha de género en los resultados de la asignatura.

También recomienda a los docentes reducir la presión en clase y usar métodos que contribuyan a aliviarla, sobre todo antes de los exámenes, como, por ejemplo, la escritura emocional libre antes de comenzar una prueba.

No se trata de negar la complejidad de las matemáticas, sino de saber que no todas las dificultades de esta asignatura tienen una justificación cognitiva y que el componente emocional afecta realmente al rendimiento del pensamiento matemático.

¿Cómo influye la presión del entorno respecto a las matemáticas?

En el aula: “Atentos, que, si no, no lo vais a entender.” O “esto no lo vais a pillar todos a la primera”. Y en casa: “A mí se me daban fatal las matemáticas.” O ese gesto de preocupación al exclamar: “¡Mañana tienes examen de mates!”

Las matemáticas son complejas, pero ¿y si las estamos haciendo más duras de lo que son?

La desconfianza ante la materia, muchas veces apuntalada desde el propio entorno de aprendizaje, flaco favor hace al alumnado, según advierte el Centro de Neurociencia en Educación de la Universidad de Cambridge después de haber estudiado la experiencia del alumnado de primaria y secundaria.

Sus investigadores analizaron los resultados académicos en matemáticas de más de 2.700 alumnos de Reino Unido e Italia, y examinaron, uno a uno, sus habilidades reales con el cálculo y la resolución de problemas, así como sus sentimientos hacia la asignatura para comprobar si les generaba ansiedad, pero también si tenían una ansiedad generalizada por sus responsabilidades escolares (para evitar confusiones respecto a la ansiedad real que producen las matemáticas).

Ejercicios, cuestionarios y entrevistas directas llevaron a Emma Carey y sus colegas a descubrir que el sentimiento generalizado de que las matemáticas son más difíciles que otras asignaturas contribuye a alimentar sensaciones de ansiedad hacia la materia. El segundo hallazgo fue que el profesorado, padres y madres pueden desempeñar un papel significativo en esa sensación de ansiedad.

En tercer lugar, la investigación confirmó que las niñas, tanto en secundaria como en primaria, tenían mayores niveles de ansiedad ante las matemáticas y mayor ansiedad en general ante la escuela.

A partir de los hallazgos, el estudio recomienda a los docentes y a las familias que tengan en cuenta:

1. Que la ansiedad de las matemáticas puede afectar al trabajo del alumnado en la asignatura.

2. Que su propia tensión ante la dificultad de la asignatura puede influir en que los estudiantes tengan una mayor ansiedad.

3. Que los estereotipos de género respecto a las habilidades matemáticas pueden contribuir a la brecha de género en los resultados de la asignatura.

También recomienda a los docentes reducir la presión en clase y usar métodos que contribuyan a aliviarla, sobre todo antes de los exámenes, como, por ejemplo, la escritura emocional libre antes de comenzar una prueba.

No se trata de negar la complejidad de las matemáticas, sino de saber que no todas las dificultades de esta asignatura tienen una justificación cognitiva y que el componente emocional afecta realmente al rendimiento del pensamiento matemático.

¿Quieres mantenerte al día de las evidencias educativas más relevantes a nivel internacional? Únete a EduCaixa para no perdértelas.