Apostar por un turismo sostenible
Las diversas actividades acuáticas ofrecidas a los turistas pueden afectar al ecosistema marino.
Entre ellas encontramos la pesca furtiva o el fondeo de embarcaciones sobre fondos de posidonia, el abuso del número de inmersiones permitidas en lugares protegidos y las actitudes poco respetuosas con el medio marino de algunos buceadores con escafandra autónoma —dar de comer a los peces dentro de una zona protegida, no tener en cuenta que pueden afectar negativamente a organismos sésiles con movimientos bruscos de las aletas, llevarse organismos «de recuerdo», pisar praderas de posidonia y abusar de las fotografías con flash.
Se tendría que apostar por un turismo responsable y sostenible, que se desarrolle con la mínima alteración de los espacios naturales.

