Las ciudades de Pompeya y Herculano quedaron totalmente sepultadas por la erupción del volcán Vesubio del año 79 d. C. Las excavaciones dejaron al descubierto todos los detalles de las construcciones y la vida cotidiana en la Antigua Roma.
En las ruinas de Pompeya encontramos calles de piedra bien pavimentadas, con aceras e incluso ¡pasos de peatones!
Las calles se distribuían en cuadrícula y tenían diferentes anchuras: avenidas principales, que comunicaban las puertas de la ciudad con el área central y vías secundarias, menos importantes, que formaban los diferentes barrios.
