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El dramatismo en la obra de Goya

Luces y sombras


Si nos fijamos bien en los grabados de Goya, veremos que las escenas no están iluminadas como las encontraríamos en la realidad. De hecho, el pintor aprovecha los efectos de la luz y la oscuridad para crear ambientes dramáticos y expresivos. A través del contraste entre las luces y las sombras consigue destacar lo más importante de una manera muy dramática: equilibrando el blanco, que corresponde al punto más iluminado, y el negro, que utiliza para las sombras del fondo.

Comprobad con este grabado cuál es la fuente de luz que ha inspirado a Goya. ¿Puede venir del techo, de una vela sobre la mesa o de un foco de teatro? ¡El resultado es muy diferente!
Un maestro
del gravado

Un maestro
del grabado

Anteriormente a la invención de la fotografía, la divulgación de la imagen se llevaba a cabo a través del grabado, una técnica que permitía reproducir la imagen de forma mecánica y masiva.
Porquè fue sensible, ca. 1797-99, «Caprichos» [19], MNP.
Goya aprovechó esta capacidad para difundir su obra y así hacer pública su crítica a la sociedad y a las costumbres del momento, una actitud divulgativa propia de los ilustrados.

Pero no solo consiguió aprovechar la capacidad de hacer públicas sus opiniones, sino que controló la técnica hasta alcanzar el nivel de un maestro del grabado a la altura de Rembrandt o Durero. Su trabajo del contraste de luces y sombras llega a su máxima expresión con una innovación en el mundo de la estampa: la combinación del aguafuerte con la aguada.

Este es uno de los pocos grabados en los que únicamente utilizó la aguada. Con tinta aguada consiguió un dibujo mucho más suave que con el aguafuerte, más parecido al trazo del pincel.

Un maestro
del grabado

La combinación de ambas técnicas le permitió abarcar muchas más tonalidades gracias a la suma de la trama de las líneas del aguafuerte, más o menos densa, y la mancha llana de la aguada, en distintas intensidades en función del grado de contraste deseado.
Aguafuerte  
Aguada  
Autorretrato, frontispicio de los «Caprichos», 1799, MNP.
Sobre la plancha de cobre con una capa de barniz se traza un dibujo rascando líneas con una punta. A continuación se introduce la plancha en ácido, que corroe las zonas en las que la punta ha dejado el cobre al descubierto. Finalmente se entinta la plancha y se presiona con una prensa sobre el papel. Así se obtiene un dibujo a base de líneas, ya sea sombreando o perfilando figuras.

Un maestro
del grabado

Modo de volar, 1815-16, «Disparates» [13], estampa de la edición póstuma, ca. 1848, MNP.
Más adelante, en la serie «Los desastres de la guerra», y sobre todo en los «Disparates», la aguada le permite trabajar a partir de fondos casi negros, a menudo en gradaciones, sobre los que destacan los blancos con intensidad.
CRÉDITOS
Coordinació i edició: Fundació “la Caixa”
Textos: Natàlia Javier
Disseny: Meritxell Piqué
Programació: Spanto Soft, S.L.
Goya, Autoretrato, 1815, MNP.
Goya, Estan calientes, 1797-98, «Caprichos» [13], MNP.
Goya, Porquè fue sensible, h.1797–99, «Caprichos» [19], MNP.
Goya, Autoretrato, frontispicio de los «Caprichos», 1799, MNP.
Goya, Manera de volar, 1815-16, Disparates [13], estampa de la edición póstuma, h. 1848, MNP.
Goya, ¡Que se la levaron!, 1799, «Caprichos» [8], MNP.
Goya, No quieren, 1810-14, estampa de la primera edición anterior a la corrección del título,
«Los desastres de la guerra» [9]. Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1863.
Goya, ¡Que viene el coco!, 1799, «Caprichos» [3], MNP.
Goya, Soplones, 1799, «Caprichos» [48], MNP.
Goya, Mal sueño, h. 1824-28, «Álbum de Burdeos I» o «Álbum G» [12], MNP.
Goya, ¿Por qué esconderlos?, 1799, «Caprichos» [30], MNP.
Goya, ¡Madre infeliz!, 1810-14, «Los desastres de la guerra» [50].
Goya, Tántalo, 1799, «Caprichos» [9], MNP.
Goya, El de la rollona, 1799, «Caprichos» [4], MNP.
Goya, No hay quien los socorra, 1810-14, «Los desastres de la guerra» [60].
Goya, Yo lo vi, 1810-14, dibujo preparatorio, «Los desastres de la guerra» [44].
James Ensor, Los pecados capitales, 1904. ©James Ensor, VEGAP, Barcelona, 2013.
Otto Dix, Bombardeo sobre Lens de la serie «La guerra», 1924. ©Otto Dix, VEGAP, Barcelona, 2013.
Arnulf Rainer, «Serie Goya», n.º 8, 67 y 43, 1983, colección particular. N.º 44, 1983, colección Sobelman. ©Arnulf Rainer