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Goya, un artista crítico

Sin piedad pero con gracia


Goya sintió la necesidad de denunciar los principales defectos de la sociedad de su tiempo. Lo hizo con sentido del humor, pero sin dejar títere con cabeza. Aunque ¿cómo podía quejarse de la nobleza cuando era su principal cliente? Y aún más difícil, ¿cómo podía hacerse entender con imágenes? ¿Cómo se pueden dibujar la hipocresía o la ignorancia?

Lo hizo con la caricatura, que exagera los defectos, o utilizando los animales para representar ideas. Así, por ejemplo, el asno representa la ignorancia.

¿Queréis probarlo con el resto de animales?
Ignorancia
Noche y oscuridad
Superstición y brujería
Inconstancia y cambio
Demonio y mal
Charlatanismo
Conocimiento
Simplicidad
Locura
La tradición satírica
en España

La tradición satírica en España

Criticar crudamente, ridiculizar con sentido del humor poniendo al descubierto formas de vivir y comportamientos que contrastan con la ética del autor, ha sido una práctica de larga tradición en España, especialmente en la literatura.
Goya, El lazarillo de Tormes, 1808-12, colección particular.
Para Goya, la novela picaresca del Siglo de Oro fue una fuente de inspiración. Parodia de los libros de caballerías y de la novela de género sentimental y pastoril, presenta a sus protagonistas como antihéroes, hidalgos venidos a menos como Don Quijote o astutos pícaros que se buscan la vida y recorren al engaño para mejorar su condición social, como el lazarillo de Tormes. Miseria, estafa, hipocresía y pesimismo construyen una crítica social que encuentra su continuación en Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, o La vida del Buscón, de Francisco de Quevedo.

La tradición satírica en España

El carlismo en una caricatura de la revista satírica La Flaca, Barcelona, 1870.
El género satírico llega a las fábulas del siglo XVIII, que bien podrían ser fuente de inspiración para Goya, puesto que también utilizan el recurso de la animalización de los personajes para presentar conceptos moralizantes.

Después de Goya, la sátira ilustrada no reaparece en España hasta finales del
siglo XIX, con el desarrollo del periodismo. Aparecen publicaciones como La Flaca o la Revista Liberal y Anticarlista, crítica con la situación política desencadenada durante el carlismo y en la que dibuja Tomás Padró.

La tradición satírica en España

Contraportada de la revista Cu-Cut! del 13 de marzo de 1902. Biblioteca de Cataluña, Barcelona.
Caricatura de Lluís Bagaria, considerado el renovador del género de la caricatura a principios del
siglo XX.
A principios del siglo XX destaca el trabajo de los ilustradores Utrillo y Junceda en el semanario Cu-Cut!, que caricaturiza las desigualdades en un clima de reivindicación social cada vez más extendido en todos los sectores.

Lluís Bagaria, considerado el renovador del género de la caricatura en España, se exilia en 1938 a París, donde puede publicar sin sufrir la censura del régimen franquista, que recorta y prohíbe de forma sistemática cualquier tipo de crítica en revistas, tal como hizo posteriormente con La Codorniz o El Jueves.
CRÉDITOS
Coordinació i edició: Fundació “la Caixa”
Textos: Natàlia Javier
Disseny: Meritxell Piqué
Programació: Spanto Soft, S.L.
Goya, Carta de Goya a Martín Zapater. s/f [2 agosto 1794], Museo Nacional del Prado.
Goya, ¿Si sabrá más el dicípulo?, 1797-98, «Caprichos» [37], Museo Nacional del Prado.
Goya, Idioma universal, 1797-98, Museo Nacional del Prado.
Goya, Allá va eso, 1799, «Caprichos» [66], Museo Nacional del Prado.
Goya, Volaverunt, 1797-99, «Caprichos» [61], Museo Nacional del Prado.
Goya, Sueño 2. Ensayo de brujas primerizas de primer vuelo, y con temor se prueban para trabajar, 1797-99, dibujo para «Capricho» [60], «Ensayos».
Goya, ¡Qué pico de oro!, 1799, «Caprichos» [53], Museo Nacional del Prado.
Goya, Mal sueño, h. 1824-28, «Álbum de Burdeos I» o «Álbum G» [12], Museo Nacional del Prado.
Goya, ¡Bravísimo!, 1797-99, «Caprichos» [38], Madrid, Museo Nacional del Prado.
Goya, Linda maestra, 1799, «Caprichos» [68], Museo Nacional del Prado.
Goya, El Lazarillo de Tormes, 1808-1812, colección particular.
La Flaca, Barcelona, 1870.
Contraportada de Cu-Cut!, 13 de marzo de 1902. Biblioteca de Catalunya, Barcelona.
Caricatura de Lluís Bagaria.
Goya, Ya es hora, 1797-1799, «Caprichos» [80], Museo Nacional del Prado.
Goya, Escapan de las llamas, 1810-1812, «Los desastres de la guerra» [41], Museo Nacional del Prado.
Goya, Aun aprendo, h. 1825-28, «Álbum G» [54], Museo Nacional del Prado.
Goya, Leandro Fernández de Moratín, 1799, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Goya, Por descubrir el movimiento de la Tierra, h. 1810-11, «Álbum C» [94], Museo Nacional del Prado.
Fernando Brambila, Vista de la entrada al Real Museo por el lado de San Jerónimo, 1865,
colección del Ministerio de Hacienda de España.
Goya, La letra con sangre entra, 1777-85, Museo de Zaragoza.
Goya, Murió la verdad, 1810-15, «Los desastres de la guerra» [79], Museo Nacional del Prado.
Goya, Muchachos trepando a un árbol, 1791-92, Museo Nacional del Prado.
François Boucher, Paisaje con recolectores de cerezas, 1768, Kenwood House, Londres.
José Ribera, El niño cojo, 1642, Museo del Louvre.
Goya, La romería de San Isidro, 1820-23, Museo Nacional del Prado.
Isidre Nonell, Pobres esperando la sopa, 1899, Museo del Monasterio de Montserrat.
Ramón Casas, Garrote vil, 1894, MNCARS.
José Gutiérrez Solana, Máscaras bailando del brazo, 1938, Fundación Mapfre.
©José Gutierrez Solana, VEGAP, Barcelona, 2013.
Antonio Saura, Grand nu, 1950-1951, Colección de Arte Contemporáneo Fundación «la Caixa».
©Succession Antonio Saura / www.antoniosaura.org, VEGAP, 2014.
Manuel Millares, Cuadro 85, 1959, Colección de Arte Contemporáneo Fundación «la Caixa».
©Manuel Millares, VEGAP, Barcelona, 2013.
Ricard Terré, Semana Santa, Barcelona, 1957. ©Ricard Terré
Ricard Terré, Semana Santa, Barcelona, 1957. ©Ricard Terré