Gestos de origen romano
Mirar de reojo: Para expresar envidia, odio, desconfianza o a veces con un fin seductor.
Entrelazar los dedos: Para los romanos significaba mal augurio, mal presagio.
Tocar la oreja de alguien: Significaba “recuerda que serás mi testigo”. También se usaba como signo para recordar algo.
Signo harpocrático: Colocar el dedo índice sobre la boca para pedir silencio.
Ciconia pinsit: Movimiento de abrir y cerrar los dedos que imita el pico de la cigüeña.
Hacer las orejas de asno: Desde la antigüedad este ha sido un gesto de burla y mofa.
Los cuernos: Levantar los dedos meñique e índice con el puño cerrado servía a los romanos para protegerse del "mal de ojo".
El digitus impudicus (dedo deshonesto): Levantar el dedo corazón manteniendo los otros apretados. Se usaba como protector del "mal de ojo".