De día
De día

De día la ciudad era mucho más segura que de noche, aunque circular por sus calles tampoco resultaba nada fácil.

Como en las ciudades actuales, la superpoblación ocasionaba problemas de ruido, de aglomeraciones, de limpieza. Desde los balcones y las ventanas a menudo se lanzaban desperdicios y residuos que causaban molestias a los peatones.

Para combatir esta situación, otra de las leyes dictaminadas por Julio César fue la Lex Iulia municipalis, que obligaba a los vecinos a limpiar su portal y el trozo de calle correspondiente. Así se garantizaba la conservación y el mantenimiento de las calles de la ciudad romana.