Instante decisivo de Cartier-Bresson

De una serie de cinco disparos, por ejemplo, de una persona cruzando un charco, sólo una foto es la que resume el antes y el después: aquella en la que el pie trasero se ha levantado sobre el bordillo y el delantero está a punto de tocar el agua. La persona no se ha mojado todavía, pero sabemos con seguridad que meterá el pie en el charco.

Según Cartier-Bresson, era más importante estar atento, tener ojo y disparar poco (puesto que la memoria y la práctica daban al fotógrafo profesional la capacidad de captar ese momento justo), que disparar con motor y casi sin mirar.

Aún así, es después, en el momento de la edición, cuando nos damos cuenta de cuál ha sido ese disparo definitivo. Los fotógrafos estudian primero las fotos que han hecho sobre una plancha de contactos (viéndolas todas juntas en pequeño formato), y hacen una primera selección. Luego las amplían y trabajan más a conciencia sobre cada una. Algunas veces se dan cuenta de que no han conseguido la foto que buscaban, pero ya no pueden volver a probar, porqué los hechos ya han pasado.

Henri Cartier-Bresson Plaza de Europa, Estación de Saint Lazare, París 1932