Intervenciones en edades tempranas

Evidencia

Intervenciones en edades tempranas


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Impacto


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Las intervenciones en edades tempranas o en la primera infancia pretenden garantizar que el alumnado de corta edad tenga experiencias educativas preescolares o en la guardería que le preparen para el colegio y el éxito académico.

Las investigaciones que se reseñan en este artículo se centran en el impacto de «paquetes» de educación a edades tempranas (conocidos como «programas de varios componentes») en lugar de intervenciones individuales en edades tempranas. Muchos de los programas y metodologías analizadas se centran en alumnado desfavorecido y algunos también ofrecen apoyo a las familias.

Impacto

Evidencias internacionales

En general, las evidencias sugieren que las estrategias educativas en edades tempranas y preescolares tienen efectos positivos, aportando, de media, un progreso de cinco meses adicionales. La metodología parece ser especialmente beneficiosa para niños y niñas de familias con bajos ingresos.

Una vez iniciada la enseñanza en edades tempranas, aumentar su calidad, por ejemplo, formando al personal para que mejore la interacción con los niños y niñas, parece ser más prometedor que aumenta la cantidad de enseñanza impartida (aumentando las horas de enseñanza al día) o que cambiar el entorno físico de aprendizaje en edades tempranas.

En la mayoría de estudios, el impacto en el rendimiento escolar suelen disminuir con el tiempo, aunque este tiempo varía según la metodología. Por esta razón, incluso las intervenciones educativas que son eficaces para disminuir la brecha existente en el rendimiento escolar entre el alumnado desfavorecido y el resto no serán suficientes para evitar la brecha que se volverá a abrir en años posteriores. Cuando se han observado efectos en la actitud ante la escuela, estas suelen ser más duraderas.

Evidencias en España

En el contexto español la investigación experimental, centrada en las intervenciones educativas en edades tempranas, todavía tiene evidencias muy restringidas desde la perspectiva estadística.

Siguiendo los avances de la investigación internacional, sí se observa en los últimos años la aplicación de metodologías e instrumentos validados para diseñar y evaluar la implementación de intervenciones en relación con:

programas de intervención familiar para mejorar las competencias parentales y su impacto en el desarrollo de los niños y niñas;

actividades y metodologías para mejorar en edades tempranas ámbitos competenciales como: lingüístico, matemático y socioemocional;

detección de necesidades educativas especiales;

formación competencial de docentes de Educación Infantil.

Sobre los programas de intervención familiar, el estudio de Pichardo et al. (2019) mostró que los hijos de las madres y padres participantes en un programa piloto, en el que se trabajaron diferentes habilidades parentales mediante diez sesiones, reflejaron mejores habilidades sociales que aquellos que no participaron. Concretamente, mejoraron las habilidades relacionadas con la cooperación y ayuda en las actividades cotidianas, autocontrol en el comportamiento, seguimiento de normas y la capacidad para interactuar con los demás. Con respecto a los problemas de conducta, los niños y niñas del grupo experimental obtuvieron puntuaciones más bajas en externalización de problemas después de la participación de sus madres y padres en el programa de intervención. En el resto de variables analizadas no se obtuvieron efectos principales o de interacción.

En la misma línea, el estudio de Puertas et al. (2019) analizó cómo tras un programa de entrenamiento parental, el grupo experimental mejoró su comportamiento en comparación con el grupo control, así como la probabilidad de sufrir diversos problemas y/o trastornos psicológicos, tales como: estrés, ansiedad, TDAH y problemas generalizados del desarrollo. Asimismo, la encuesta de satisfacción del programa mostró que los padres que participaron en el programa percibieron que habían adquirido herramientas para fomentar la independencia y la autoestima en sus hijos, para manejar la conducta inadecuada de sus hijos e instaurar nuevos comportamientos, para fomentar la independencia y la autoestima en sus hijos y que, en general, había mejorado el comportamiento de sus hijos. Por otro lado, ambos grupos incrementaron sus puntuaciones en diversos instrumentos de evaluación del lenguaje. Sin embargo, únicamente el grupo que recibió la intervención presentó mejoría en la dimensión contenido del lenguaje, a través de la Prueba de Lenguaje Oral de Navarra Revisada.

Cueli et al. (2020) se centraron en el ámbito matemático. Su estudio mostró que los estudiantes con bajas habilidades matemáticas (habilidades relacionales y numéricas) tenían puntajes más bajos en las funciones ejecutivas (atención y control inhibitorio). Los resultados mostraron la importancia de la atención en las habilidades numéricas de estudiantes de Educación Infantil, con un mayor peso del Tiempo de Respuesta (TR) que fue mejor en estudiantes con mejor habilidad matemática numérica.

Por último, en relación con la mejora competencial de docentes de Educación Infantil, se encuentra el estudio de Izych y Llorent (2020). Sus resultados mostraron una mejora en todas las competencias sociales y emocionales en el grupo experimental, aunque solo algunos de los resultados alcanzaron significación estadística en comparación con el grupo de control. Específicamente, para toda la muestra, la claridad emocional mejoró después de la intervención, y para los estudiantes con un nivel básico bajo de competencias sociales y emocionales, se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la reparación emocional y el autocontrol y la motivación. ​​​​​​​

¿Qué eficacia tiene?

En general, las evidencias sugieren que las estrategias educativas en edades tempranas y preescolares tienen efectos positivos, aportando, de media, un progreso de cinco meses adicionales. La metodología parece ser especialmente beneficiosa para niños y niñas de familias con bajos ingresos.

Una vez iniciada la enseñanza en edades tempranas, aumentar su calidad, por ejemplo, formando al personal para que mejore la interacción con los niños y niñas, parece ser más prometedor que aumenta la cantidad de enseñanza impartida (aumentando las horas de enseñanza al día) o que cambiar el entorno físico de aprendizaje en edades tempranas.

En la mayoría de estudios, el impacto en el rendimiento escolar suelen disminuir con el tiempo, aunque este tiempo varía según la metodología. Por esta razón, incluso las intervenciones educativas que son eficaces para disminuir la brecha existente en el rendimiento escolar entre el alumnado desfavorecido y el resto no serán suficientes para evitar la brecha que se volverá a abrir en años posteriores. Cuando se han observado efectos en la actitud ante la escuela, estas suelen ser más duraderas.

Coste

Como es lógico, los costes son muy altos debido a que la ratio adulto/niño en preescolar suele ser más alta que en la escuela. La participación de la familia tiene costes similares. El coste medio por niño en una escuela de preescolar pública en Barcelona es de alrededor de 3.000 € por niño al año, parecido al de una escuela de preescolar privada.

¿Qué debes tener en cuenta?

    Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

    1. Es esencial ofrecer una educación de gran calidad impartida por personal bien cualificado y formado.

    2. Es más probable que la educación sea de calidad si se caracteriza por el desarrollo de relaciones positivas entre el personal y los niños y niñas, y por su participación en actividades que favorecen la prelectura, el desarrollo de conceptos numéricos iniciales y el razonamiento no verbal.

    3. Es más probable que la asistencia escolar prolongada (un año o más) y a una edad de inicio más temprana (tres años) tenga un mayor impacto que periodos más breves con un inicio más tardío, lo que aporta menos beneficios de media.

    4. Los niños y niñas desfavorecidos se benefician de los programas de gran calidad, sobre todo, cuando estos incluyen una mezcla de alumnado de diferentes condiciones sociales y un fuerte componente educativo.

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