Entorno edificado

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El entorno edificado hace referencia al inmueble del centro educativo y sus condiciones materiales. Los procesos educativos relacionados con este aspecto incluyen el traslado a un nuevo edificio escolar y mejorar el diseño, la calidad del aire, el ruido, la iluminación o la temperatura de un edificio o aula existente.

Impacto

Evidencias internacionales

En general, los cambios en el entorno edificado de los centros educativos no repercuten de forma directa en el aprendizaje, salvo en casos extremos: el impacto es mínimo una vez se cumplen unos estándares adecuados.

El traslado a un edificio nuevo podría ser un aspecto eficaz de un cambio completo de centro que trata de mejorar el comportamiento y establecer nuevas normas (similar a introducir o cambiar el uniforme escolar), pero no hay evidencias de que los edificios nuevos o aspectos determinados de la arquitectura mejoren directamente el aprendizaje. Cuando se emplea un edificio nuevo como catalizador del cambio, hay algunas investigaciones que indican que la participación del profesorado y del resto del personal en el diseño o en todo el proceso les ayuda a asumir la responsabilidad del entorno de aprendizaje y a cambiar su conducta según se van adaptando al nuevo espacio.

La mayoría de los factores relativos al entorno físico muestran una relación con el aprendizaje únicamente en casos extremos. Si los niveles de ruido son muy elevados (como en la ruta de vuelo de un aeropuerto), entonces puede haber un efecto perjudicial mensurable en el aprendizaje. Las altas temperaturas (especialmente por encima de 30°C) y la humedad pueden causar una pérdida de concentración y somnolencia. Los niveles de iluminación muy bajos pueden ser una barrera para la lectura y la escritura, pero parece que la iluminación en los centros suele ser adecuada.

Las evidencias sugieren que la baja calidad del aire interior tiene una repercusión negativa sobre el rendimiento (reduciendo el reconocimiento de palabras en un 15% según un estudio). La calidad del aire puede ser baja debido a la acumulación de dióxido de carbono en aulas con mala ventilación.

​​​​Evidencias en España

​​​​​​​Tal como ocurre en el ámbito internacional, en España no se han desarrollado estudios con base experimental sobre esta línea de intervención educativa. Sí ha habido investigaciones que se han focalizado en registrar de forma rigurosa condiciones ambientales (contaminación, ruido, falta de luminosidad…) que pudieran afectar a los procesos cognitivos del alumnado. Es el caso de la investigación de Sunyer et al. (2015) en Barcelona. El estudio mostró que los niños de escuelas altamente contaminadas tuvieron un menor crecimiento en el desarrollo cognitivo que los niños de las escuelas poco contaminadas.

La ausencia de estudios experimentales contrasta con una gran cantidad de artículos que recogen el creciente interés de los gestores y educadores de los centros educativos por la neuroarquitectura, la arquitectura para la infancia, la psicología y pedagogía ambiental. Esta tendencia está vinculada a nuevos modelos de gestión del aula, que requieren el enfoque de trabajo cooperativo o el aprendizaje basado en proyectos que, de la misma forma que rompen con la estructura clásica del horario según materias, precisan aulas físicas más versátiles y diáfanas.

¿Qué eficacia tiene?

En general, los cambios en el entorno edificado de los centros educativos no repercuten de forma directa en el aprendizaje, salvo en casos extremos: el impacto es mínimo una vez se cumplen unos estándares adecuados.

El traslado a un edificio nuevo podría ser un aspecto eficaz de un cambio completo de centro que trata de mejorar el comportamiento y establecer nuevas normas (similar a introducir o cambiar el uniforme escolar), pero no hay evidencias de que los edificios nuevos o aspectos determinados de la arquitectura mejoren directamente el aprendizaje. Cuando se emplea un edificio nuevo como catalizador del cambio, hay algunas investigaciones que indican que la participación del profesorado y del resto del personal en el diseño o en todo el proceso les ayuda a asumir la responsabilidad del entorno de aprendizaje y a cambiar su conducta según se van adaptando al nuevo espacio.

La mayoría de los factores relativos al entorno físico muestran una relación con el aprendizaje únicamente en casos extremos. Si los niveles de ruido son muy elevados (como en la ruta de vuelo de un aeropuerto), entonces puede haber un efecto perjudicial mensurable en el aprendizaje. Las altas temperaturas (especialmente por encima de 30°C) y la humedad pueden causar una pérdida de concentración y somnolencia. Los niveles de iluminación muy bajos pueden ser una barrera para la lectura y la escritura, pero parece que la iluminación en los centros suele ser adecuada.

Las evidencias sugieren que la baja calidad del aire interior tiene una repercusión negativa sobre el rendimiento (reduciendo el reconocimiento de palabras en un 15% según un estudio). La calidad del aire puede ser baja debido a la acumulación de dióxido de carbono en aulas con mala ventilación.

Coste

Es muy complicado estimar el coste derivado de aplicar cambios al entorno, ya que normalmente forma parte de los gastos de inversión más que de una parte del presupuesto habitual de una escuela. Una nueva escuela de secundaria cuesta entre 5 y 10 millones de euros por 1.500 estudiantes, o entre 3.500 € y 7.000 € por estudiante. Sin embargo, es probable que la escuela lleguen a usarla varias generaciones de estudiantes. Se puede mejorar la calidad del aire de forma relativamente barata mejorando la ventilación, el filtraje y el uso de deshumidificadores si fueran necesarios. Los costes totales se han estimado como bajos.

¿Qué debes tener en cuenta?

    Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

    1. La mayoría de los factores ambientales tienen un impacto en las aulas solo en casos extremos.

    2. La calidad del aire es probablemente el factor más importante que afecta al aprendizaje, especialmente cuando hay una mala ventilación o altos niveles de polvo y de otras sustancias contaminantes.

    3. Los niveles elevados de ruido externo también pueden tener efectos negativos en los resultados del alumnado.

    4. Cuando hay un entorno de aprendizaje nuevo, se presenta una oportunidad para cambiar las expectativas y el comportamiento del alumnado, pero es poco probable que tenga un impacto directo en el aprendizaje si no se producen otros cambios. ¿Cómo se podría aprovechar un entorno nuevo para lograr mejoras en las expectativas y en las actitudes?

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