Deberes (primaria)

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Deberes (primaria)


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Por deberes se entienden las tareas que el profesorado pide realizar al alumnado fuera del horario lectivo. Las tareas para casa más comunes en los centros de enseñanza primaria suelen estar relacionadas con la lectura, la ortografía y las operaciones matemáticas, pero también pueden incluir actividades de mayor extensión para desarrollar capacidades para resolver problemas o trabajo más dirigido y específico, como repasar para algún examen.

Impacto

Evidencias internacionales

Es cierto que los centros cuyo alumnado hace deberes tienden a obtener mejores resultados. Sin embargo, no está claro si esta estrategia pedagógica tiene algo que ver con este éxito. Se han realizado una serie de revisiones y metaanálisis que han explorado esta cuestión. Los datos respaldan más su utilidad en educación secundaria [véase deberes (secundaria)], pero hay muchas menos evidencias sobre beneficios en la enseñanza primaria.

Hay datos que indican que cuando los deberes son breves y concisos pueden resultar eficaces para mejorar el rendimiento académico, pero el impacto es más limitado en alumnado de enseñanza primaria. En conjunto, los beneficios generales tienden a ser modestos si se piden deberes de forma más sistemática.

La calidad de las tareas parece ser más importante que la cantidad de trabajo que se pide al alumnado.

Evidencias en España

​​​​​​​Los deberes escolares o Tareas para Casa (TPC) han sido en España objeto de gran debate por un doble motivo: la posible sobrecarga de tareas a los alumnos al no haber coordinación de los docentes, entre otras razones; y también por la desventaja en rendimiento e inclusión de alumnado cuyas familias tienen un nivel socio-educativo bajo que les impide, por falta de tiempo o conocimiento, apoyar a sus hijos.

Pese a este interés, no se ha desarrollado una línea sólida de investigación experimental que permita comparar los resultados con grupos de control. Sí se han elaborado estudios que, con instrumentos ya reconocidos por la comunidad académica, han valorado las diferentes variables que puedan correlacionar los deberes con una mejora del rendimiento. Algunas de estas variables inciden en aspectos más relacionados con la metacognición.

Al igual que en el ámbito internacional, del análisis de estas variables no se puede deducir que los deberes en primaria por sí mismos puedan incidir en la mejora del rendimiento. Sí se ha detectado que los deberes pueden afectar positivamente, siempre que se apoyen procesos de metacognición y autorregulación del alumno que permitan el aprovechamiento del tiempo, más que la cantidad de tiempo invertido. Por ejemplo, el estudio de Rosario et al. (2011) mostró que seis de las siete variables de las Tareas para Casa (TPC) examinadas (tiempo invertido en la realización de las TPC, número de TPC realizadas; utilidad percibida de la realización de las TPC; esfuerzo percibido de realización de las TPC; dificultad percibida en realización de las TPC; tiempo de estudio de inglés además de las TPC) tienen impacto en el rendimiento final del aprendizaje en inglés, mediante su influencia sobre la autoeficacia percibida, la autorregulación del aprendizaje y el rendimiento proximal.

Asimismo, la investigación de Regueiro et al. (2014) indicó que, a medida que el rendimiento académico era más alto, también aumentaba progresivamente la motivación intrínseca hacia los deberes, la percepción de utilidad de esos deberes, la cantidad de deberes realizados y el aprovechamiento del tiempo dedicado a los deberes. Sin embargo, tanto el interés, como la actitud y el tiempo dedicado a los deberes no variaron significativamente en función de los distintos niveles de rendimiento académico. Por otro lado, se constató que, según van avanzando los estudiantes de curso, disminuye progresivamente su motivación intrínseca, su interés y su actitud hacia los deberes, así como la percepción de utilidad de estos deberes. Aunque se incrementa el tiempo que dedican a los deberes, el aprovechamiento de ese tiempo disminuye. En cambio, no se hallaron diferencias significativas en función del curso en la cantidad de deberes realizados.

Precisamente, en relación con este último aspecto, el estudio de Valle et al. (2015) indicó que la cantidad de deberes realizados de los prescritos y el aprovechamiento del tiempo predicen positiva y significativamente el rendimiento académico en ambas matemáticas e inglés  (las asignaturas analizadas), mientras que la cantidad de tiempo dedicado a la realización de los deberes no es relevante. Finalmente, mientras que el género no resultó significativo en la predicción del rendimiento académico, el curso sí predijo negativamente el rendimiento en matemáticas: a medida que se asciende de curso el rendimiento en matemáticas tiende a disminuir.

Parra y Sánchez (2019) detectaron en su estudio principalmente escasa formación docente en cuanto a los deberes, así como la importancia y la necesidad de un buen diseño de los mismos y la coordinación docente. Comprobaron que en 9 de cada 10 casos los centros escolares no disponían de directrices sobre los deberes para casa. Prácticamente en todos de los casos, se dejaba que cada maestro decidiese cómo organizar, planificar y desarrollar los deberes. Dentro de esta planificación, 2 de cada 3 docentes afirmaba que explicaba a las familias, varias veces a lo largo del curso, cómo ayudar a sus hijos con los deberes. Los alumnos y las familias (aunque con menor frecuencia) reconocían esta orientación por parte de los docentes, aunque señalaban que necesitaban más orientaciones, especialmente en algunas asignaturas como Inglés.

8 de cada 10 docentes afirmaron que las familias no se habían quejado “nunca” por los deberes de sus hijos.

¿Qué eficacia tiene?

Es cierto que los centros cuyo alumnado hace deberes tienden a obtener mejores resultados. Sin embargo, no está claro si esta estrategia pedagógica tiene algo que ver con este éxito. Se han realizado una serie de revisiones y metaanálisis que han explorado esta cuestión. Los datos respaldan más su utilidad en educación secundaria [véase deberes (secundaria)], pero hay muchas menos evidencias sobre beneficios en la enseñanza primaria.

Hay datos que indican que cuando los deberes son breves y concisos pueden resultar eficaces para mejorar el rendimiento académico, pero el impacto es más limitado en alumnado de enseñanza primaria. En conjunto, los beneficios generales tienden a ser modestos si se piden deberes de forma más sistemática.

La calidad de las tareas parece ser más importante que la cantidad de trabajo que se pide al alumnado.

Coste

Los deberes suponen pocos costes, aunque implican tiempo de preparación y corrección del profesorado. En niños y niñas más pequeños puede que se necesiten más recursos (como libros de lectura o juegos que los niños deban llevarse a casa). Los costes totales se han estimado como muy bajos.

¿Qué debes tener en cuenta?

    Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

    1. En general, no parece que los deberes en los centros de enseñanza primaria produzcan grandes mejoras en el aprendizaje.

    2. La efectividad de las tareas para casa se asocia con una mayor participación y apoyo de la familia. ¿Cómo diseñar los deberes para fomentar la participación de la familia?

    3. La base empírica más fehaciente sugiere que las tareas o actividades breves y concisas directamente relacionadas con lo que se ha enseñado en el aula, y que lo usan de base, tienden a ser más eficaces que los deberes diarios habituales.

    4. ¿Se ha explicado claramente al alumnado el objetivo de los deberes?

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