Cuando un centro está estancado en los malos resultados, mejor darle la vuelta sin miedo

Evidencia

Cuando un centro está estancado en los malos resultados, mejor darle la vuelta sin miedo

La eficacia de emprender procesos de profunda transformación


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Investigaciones llevadas a cabo en EE. UU. demuestran la eficacia de emprender procesos de profunda transformación que afectan a la dirección, la plantilla, la gobernanza y la manera de trabajar en los centros con peor rendimiento.

 

La política de “que ningún niño quede atrás” llevada a cabo en EE. UU. desde hace más de una década ha supuesto el impulso de una serie de iniciativas para mejorar la calidad educativa en las escuelas públicas, reducir el absentismo y el abandono temprano del alumnado más desfavorecido, y mejorar los resultados de la población escolar en general. Todas estas han sido –y siguen siendo– estudiadas y evaluadas por investigadores de la educación.

 

La evidencia que aquí mostramos se refiere a una de las principales iniciativas de esa política implementada en las escuelas con más bajos resultados: el llamado school turnaround, que vendría a ser como “darle un giro a la escuela”. Ese “giro” puede llevarse a cabo mediante diferentes intervenciones; la más completa conlleva una renovación prácticamente integral del centro mediante un cambio de dirección y de la mitad de la plantilla, acompañado de un nuevo sistema de gobernanza, incentivos económicos a los docentes por la mejora de resultados, así como la oportunidad de avanzar en la carrera profesional, la implementación de programas basados en evidencias y la puesta en marcha de una estrategia común y comunitaria en la que participe todo el profesorado con flexibilidad operativa y ampliación del tiempo de preparación de las clases.

 

Otros modelos de “giro” llevados a cabo son el cierre de escuelas, cuyo alumnado es redistribuido en otras cercanas; la adjudicación de la gestión y del proyecto educativo del centro a operadores educativos especializados; y también transformaciones puntuales de un aspecto concreto (cambio de dirección, evaluación del profesorado, incentivos económicos por la mejora de los resultados…) sin llegar a formar parte de un plan integral de cambios.

 

Los investigadores Christopher Redding (Universidad de Florida) y Tuan D Nguyen (Universidad de Kansas) llevaron a cabo un metaanálisis de 35 investigaciones realizadas para estudiar la relación entre los procesos de “giro en la escuela” y los resultados obtenidos por el alumnado después de aplicar todos los cambios. La conclusión fue bastante favorable a los procesos de “cambio integral” en las escuelas, pues comprobaron que en estas habían mejorado tanto la asistencia a clase como las notas y las tasas de graduación. El rendimiento del alumnado no experimentó cambios significativos en los casos del cierre de escuelas ni en los de traspaso de la gestión, pero sí en aquellos centros en los que hubo un cambio de dirección y de profesorado, un cambio en el sistema de gobernanza y un cambio en la operativa del trabajo cotidiano.

 

El solo hecho de que exista esta investigación ya es toda una lección que hay que aprender sobre evaluación y control de políticas públicas, tanto en lo que concierne a las administraciones como en lo que concierne a los investigadores. Por otro lado, el resultado de la investigación avala la conveniencia de intervenir integralmente en las escuelas que no remontan sus bajos resultados durante periodos prolongados. Entre cerrar una escuela y hacer cambios puntuales, hay una opción más compleja y mucho menos cómoda, pero que ayuda a atajar situaciones de estancamiento en vez de prolongarlas.

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