Aprendizaje colaborativo

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Aprendizaje colaborativo


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La metodología de aprendizaje colaborativo (o cooperativo) implica que el alumnado trabaje de forma conjunta en actividades o tareas de aprendizaje en un grupo lo suficientemente reducido para que todo el alumnado pueda participar en la consecución de un objetivo común preestablecido de forma clara. Los alumnos que forman el grupo pueden trabajar en tareas separadas para contribuir a un resultado global y común, o trabajar juntos en una tarea compartida.

Algunas prácticas de aprendizaje colaborativo establecen equipos o grupos con capacidades mixtas para que trabajen compitiendo entre sí con el objetivo de fomentar una colaboración más eficaz. Existe una amplia variedad de estrategias pedagógicas para el aprendizaje colaborativo o cooperativo que implican diferentes tipos de organización y tareas. La tutoría entre iguales también se puede considerar un tipo de aprendizaje colaborativo, pero se analiza como un tema independiente en el Toolkit.

Impacto

Evidencias internacionales

El impacto de las metodologías colaborativas en el aprendizaje es siempre positivo. Sin embargo, la magnitud de los efectos varía, por lo que es fundamental entender bien los matices. Un aprendizaje colaborativo eficaz requiere mucho más que sentar al alumnado y pedirle que trabaje en grupo; las metodologías estructuradas con tareas bien diseñadas aportan mayores beneficios de aprendizaje.

Algunas investigaciones señalan que la colaboración se puede complementar con la competitividad entre grupos, pero no siempre es necesario, y puede provocar que el alumnado se centren en competir en lugar de en el aprendizaje que pretende complementar. Las metodologías que fomentan la conversación y la interacción entre el alumnado suelen aportar los mayores beneficios.

Evidencias en España

​​​​​​​En España el aprendizaje colaborativo o cooperativo ha cobrado gran relevancia y acogida entre la comunidad de docentes, que identifica el aprendizaje como un proceso preferentemente social, de interacción entre alumnos y de estos con el docente. La destreza y la creencia de los docentes en las metodologías colaborativas es un factor relevante para la implementación eficiente de patrones cooperativos en el aula y, por ende, de su impacto en la mejora de los procesos de aprendizaje del alumnado.

Este hecho ha provocado que, ya en la formación universitaria de futuros docentes, se hayan introducido metodologías cooperativas y que existan varios estudios sobre la efectividad del aprendizaje cooperativo en la formación de futuros docentes. Es el caso de la investigación de Fernández et al. (2014), en la que observaron mejoras significativas, solo en el grupo experimental, en los niveles de percepción de competencia, motivación autodeterminada, esfuerzo, responsabilidad y relación y una reducción significativa en los niveles de aburrimiento. La interacción con el género resultó significativa, a favor de las mujeres, en Competencia y Aburrimiento.

Asimismo, hay varios estudios de la efectividad del enfoque cooperativo ante necesidades inclusivas y de atención de la diversidad, como es el caso de alumnado con altas capacidades, necesidades educativas especiales o de contextos socialmente vulnerables. En la investigación de Torrego et al. (2016) centrada en alumnado con altas capacidades, los resultados mostraron cómo la metodología cooperativa tuvo efectos paulatinos en las habilidades sociales, la motivación del alumnado y el cambio de creencias sobre la práctica docente.

Sin embargo, hay que señalar que todavía las evidencias se restringen a muestras reducidas, o a estudios de casos enfocados al uso de herramientas tecnológicas que favorecen el trabajo cooperativo o programas cooperativos específicos.

En relación con su efectividad para competencias específicas, se han dado estudios ligados sobre todo al aprendizaje matemático, de lenguas extranjeras o vinculados a programas de competencias sociales y emocionales. Por ejemplo, Iglesias et al. (2017) obtuvieron resultados cuantitativos que mostraron que el grupo-clase que trabajó cooperativamente alcanzó niveles más altos de rendimiento matemático. El aprendizaje cooperativo pareció ayudar a debilitar las percepciones negativas de los estudiantes hacia la clase de matemáticas.

Asimismo, en la tesis de Yuste Marín (2017) los resultados indicaron que la calidad y cantidad de las transacciones comunicativas entre grupos de alumnado de primaria se incrementó con la práctica de la metodología cooperativa y con la introducción de roles, compensando las diferencias madurativas. Hubo una importante evolución en las conductas interactivas presentadas por los alumnos de todos los cursos estudiados, que se hizo más evidente entre los alumnos de menor edad. Las comparaciones post-hoc corroboraron que el punto de inflexión se produjo en el paso de 2º a 3º de Educación Primaria.

¿Qué eficacia tiene?

El impacto de las metodologías colaborativas en el aprendizaje es siempre positivo. Sin embargo, la magnitud de los efectos varía, por lo que es fundamental entender bien los matices. Un aprendizaje colaborativo eficaz requiere mucho más que sentar al alumnado y pedirle que trabaje en grupo; las metodologías estructuradas con tareas bien diseñadas aportan mayores beneficios de aprendizaje.

Algunas investigaciones señalan que la colaboración se puede complementar con la competitividad entre grupos, pero no siempre es necesario, y puede provocar que el alumnado se centren en competir en lugar de en el aprendizaje que pretende complementar. Las metodologías que fomentan la conversación y la interacción entre el alumnado suelen aportar los mayores beneficios.

Coste

Los costes totales se han estimado como muy bajos. Se recomienda la formación regular del profesorado, con costes aproximados de alrededor de 375 € por docente o 15 € por estudiante al año para una clase de 25 estudiantes.

¿Qué debes tener en cuenta?

    Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe en cuenta lo siguiente:

    1. El alumnado necesita apoyo y práctica para trabajar de forma conjunta, algo que no se produce de forma automática.

    2. Las tareas se deben diseñar cuidadosamente para que el trabajo en equipo sea eficaz y eficiente, de lo contrario, parte del alumnado intentará trabajar por su cuenta.

    3. Se puede utilizar la competitividad entre grupos para fomentar el trabajo en equipo del alumnado de un modo más eficaz. Sin embargo, otorgar una excesiva importancia a la competitividad puede ocasionar que el alumnado se centre en ganar en lugar de en obtener resultados satisfactorios en el aprendizaje.

    4. Es especialmente importante animar a estudiantes con menor rendimiento a que hablen y expresen sus ideas en tareas colaborativas para garantizar que se benefician todo lo posible.

    5. ¿Se ha planteado qué elementos del desarrollo profesional son necesarios para promover el uso eficaz de estas metodologías?

Ver Apéndice

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